Bicicleta de hidrógeno Linde H2

Bicicleta de hidrógeno Linde H2En las congestionadas ciudades de hoy en día cada vez se está adoptando más la bicicleta como una solución a la movilidad, de hecho, hay ciudades que cuentan con una verdadera tradición en el uso de la bicicleta y otras que poco a poco están tratando de fomentar su uso. Sin embargo, las bicicletas convencionales dan hasta donde nuestras fuerzas llegan y si hay una pendiente pronunciada de tu casa al trabajo quizás no lo veas como la mejor opción. Ahí es donde entran las bicicletas eléctricas, que están floreciendo como la espuma, pero en una sociedad que cada vez está más concienciada con el medio ambiente, o eso quiero creer, ¿por qué no una bicicleta de hidrógeno? Parece ser que Linde se hizo la pregunta y ha diseñado la Linde H2 que sin duda cuenta con unas características y ventajas notables.

La bicicleta de hidrógeno Linde H2 presenta una autonomía de unos 100 km y se recarga como máximo en 6 minutos en cualquiera de los puntos de recarga que en algunos países como Japón, Dinamarca, Alemania o en el estado de California se están abriendo. Pero ni tan siquiera eso pues Linde tratando por lo que parece de facilitar las cosas cuenta en su catálogo también con un paquete de gas móvil que incluye una bombona de hidrógeno Linde GENIE, el cual se podría por ejemplo instalar en el garaje. Linde además indica que el hidrógeno que emplea y destina a este fin procede de fuentes renovables a través de la electrólisis o mediante biomasa.

Linde H2 con la bombona de suministro de hidrógeno Linde GENIE

Linde H2 con la bombona de suministro Linde GENIE

Esta bicicleta de hidrógeno emplea un esquema en serie con una batería, que es uno de los 4 modos de funcionamiento que ya se contaron por aquí. Brevemente, la pila de combustible lo que hace en este caso es alimentar una batería y la batería alimenta el motor eléctrico. Es decir, el motor eléctrico no es alimentado en ningún caso de forma directa por la pila de combustible.

Una  característica que me ha parecido muy curiosa es el hecho de que el sistema auxiliar, es decir, el motor eléctrico, entre en acción de forma automática cuando un sensor detecta que necesitas potencia adicional. En términos prácticos esto se traduce en que el sistema entra en acción cuando detecta que la tensión de la batería de respaldo baja de los 35 V. Este aporte de potencia auxiliar se corta debido principalmente a temas legales cuando la velocidad supera los 25 km/h.

Según la ficha técnica la bicicleta tiene un peso total de aproximadamente 23.6 kg, poco no pesa, aun cuando el material del cuadro es aluminio, pero es que la pila de combustible, la batería y el motor eléctrico pesan lo suyo. De hecho, el sistema de pila de combustible completo pesa el solito 3.7 kg. El almacenamiento de hidrógeno se realiza a una presión de 340 bar, en automoción se está tendiendo a un estándar de 700 bares, siendo la capacidad total de almacenamiento de hidrógeno de 33 gramos lo cual equivale a una energía teórica algo superior a los 1000 Wh. Sin embargo, la eficiencia de la pila de combustible es del 50% según indica el fabricante en su ficha técnica. Por su parte, el motor eléctrico es capaz de proporcionar una potencia de 250 W mientras que la batería es capaz de almacenar 60 Wh. Y un dato quizás un tanto descorazonador: Linde fija la vida de la pila de combustible en 5 años, por lo que habrá que ver si es posible que esta aumente en el futuro, pues es sin duda lo único que enturbia, y tan solo ligeramente, la propuesta de la empresa germana.

Imagen de la pila de combustible de la bicicleta Linde H2

Detalle de la pila de combustible de la bicicleta Linde H2

Sí, sí, pero ¿por qué una bicicleta de hidrógeno y no una bicicleta con batería directamente? En primer lugar, las baterías de las bicicletas actuales requieren amplios periodos de carga, mientras que en el caso de las pilas de combustible la recarga se realizaría en unos minutos. Evidentemente, a día de hoy los enchufes nos caen bastante a mano, mientras que el hidrógeno lo tenemos algo más complicado al menos en este país que es España. Además, el uso de la pila de combustible elimina la necesidad de las baterías de ion litio así como las de ácido de plomo habitualmente utilizadas en las bicicletas eléctricas y que resultan muy contaminantes una vez finalizan su vida útil. Por otra parte, la bicicleta de hidrógeno proporciona una mayor autonomía que la eléctrica aunque dudo que este parámetro sea determinante en este caso, más aún cuando ya se ha superado con creces el recorrido medio diario.

Este tipo de dispositivos, ya sean las baterías o las pilas de combustible, permite a los ciclistas aumentar las distancias que son capaces de recorrer o reducen las limitaciones que la orografía puede imponer a su fortaleza física. Al tiempo que con las bicicletas se puede evitar la congestión del tráfico, cada vez más preocupante en las grandes ciudades y además es un método de movilidad sostenible, cero emisiones. El mercado de las bicicletas eléctricas es cada vez más importante y suculento, y para muestra un botón, y es que dicho mercado no ha parado de crecer en la Unión Europea en la última década. El hidrógeno, y las pilas de combustible en general también tienen mucho que decir en este caso, sobre todo a medida que se vaya mejorando en la miniaturización y vida de estas.

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